En la industria del vidrio, cada minuto de parada significa pérdidas reales. Según estudios de la Asociación Internacional de Vidrio (IGA), el 42% de las interrupciones no planificadas en hornos de fusión se deben a la degradación prematura de los materiales refractarios. ¿La causa principal? La corrosión causada por los álcalis en el vidrio fundido —un problema que puede resolver fácilmente con una solución técnica precisa.
El ladrillo fundido α-β alúmina TY-M, con más del 94% de Al₂O₃ y una estructura densa de microcristales α-β, ofrece una resistencia incomparable a temperaturas inferiores a 1350 °C. En comparación con refractarios tradicionales como el cromo-alúmina, su tasa de corrosión es un 68% menor según pruebas realizadas por el Instituto Tecnológico del Vidrio (ITV) en condiciones industriales reales.
Velocidad de corrosión vs. temperatura: TY-M muestra estabilidad incluso a 1250 °C.
“Después de usar TY-M, ya no tenemos que detener la línea por culpa del horno. Ahora producimos más, mejor y sin estrés.”
— María López, Ingeniera de Procesos, Vidrios Industriales S.A. (México)
Ladrillo TY-M (izquierda) vs. ladrillo convencional (derecha): diferencia clara en integridad estructural.
No se trata solo de durabilidad. Es sobre garantizar consistencia, reducir residuos y ganar confianza con tus clientes internacionales. Si tu fábrica busca mejorar la estabilidad del horno y la pureza del vidrio, TY-M no es una opción —es una inversión estratégica.
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